Umbral de audición

El umbral de audición es la intensidad mínima de sonido capaz de impresionar el oído humano. Aunque no siempre este umbral sea el mismo para todas las frecuencias que es capaz de percibir el oído humano, es el nivel mínimo de un sonido para que logre ser percibido.

El valor normal se sitúa entre 0 dB audiométrico (equivalentes a 20 micropascales) y 25 dB audiométricos, sin embargo, en frecuencias muy bajas, como aproximados a los 40 Hz a 70 dB, hasta los casi 400 Hz a 10 dB, este umbral tiende a subir debido a que estas frecuencias poseen un sonido mucho más bajo. En las frecuencias superiores a 10 000 Hz sube a 20 dB, pues debido a la agudez de estas ondas el umbral de audición necesita una mayor presión. El umbral de audición, para la media de los humanos, se fija en 20 µPa (20 micropascales = 0,000 02 pascales), para frecuencias entre 1 kHz y 4 kHz, habiendo pequeñas variaciones de Intensidad entre ambos. Para sonidos que se encuentren en frecuencias más altas o más bajas se requiere mayor presión para excitar el oído. Esto quiere decir que la respuesta del oído para diferentes frecuencias es desigual.

El umbral superior de frecuencias es dependiente de la edad. Con el paso del tiempo se deterioran las células capilares del órgano de Corti, lo que tiene como consecuencia que cada vez percibamos menos las frecuencias agudas. Una frecuencia de 125 Hz a un nivel de 15 dB (tono puro) sería casi inaudible para el oído humano. Variando la frecuencia en torno a los 500 Hz, manteniendo la presión de 15 dB, se podría escuchar perfectamente el sonido.

Cada frecuencia tiene un nivel de presión necesario para que el oído detecte la misma sonoridad en todas. En 2 kHz el umbral de audición se fija en 0 dB y a 4 kHz es incluso menor de 0 dB, ya que a 3600 Hz se encuentra la frecuencia de resonancia del oído humano.

Los 0 dB se expresan en intensidad como 10–12 W/m² y en variación de la presión como 2·10–5 N/m².